Salir a Flote

En ocasiones nos invaden las dudas sobre importantes decisiones que tenemos que tomar en nuestras vidas. Es humano confundirnos, pero es peligroso dejarse confundir, y es justamente en estos momentos de confusión, en que el peligro de tomar una mala decision nos afecta en gran medida. Somos bombardeados por tantas opiniones, que si no somos lo suficientemente juiciosos podemos desastrozamente dejarnos influenciar por malos consejos e ir a la deriva sin rumbo fijo. Y luego, sin darnos cuenta… viene la depresión.

Es importante que en esos momentos analicemos nuestras verdades intrínsecas, que nos reencontremos, que hagamos un paréntesis, que no nos enganemos a nosotros mismos, que nos quitemos las caretas y afrontemos la realidad del momento presente, que nos aferremos a nuestros principios - sin comodos acompanamientos, pues es bastante común querer delegar la responsabilidad de nuestras decisiones en otras personas- y tomemos una decisión o actitud que se ajuste a nuestros valores, moral y creencia. Y frente a estos retos o momentos de dificultad, lo único que siempre funciona es: estar cerca de Dios.  Buscar su rostro y clamar a El, para que nos dé Sabiduria, Paz y Luz. En esos momentos de turbación y decisión, lo mejor es aferrarnos a Dios, confiar, creerle y depender de El ciegamente.

Por supuesto, eso no significa que nos vamos a quedar inmóviles, que vamos a postergar nuestras decisiones, o que vamos a permanecer aislados de los demas, de brazos cruzados esperando que las cosas nos lleguen por sí solas. Al contrario, la paz y la serenidad que produce el confiar en Dios como guía de nuestras vidas, será lo que nos permitirá ver claramente las diferentes posibilidades y alternativas de esos retos que nos presente la vida. El sera ese balsamo a nuestras heridas, el oásis en medio del desierto que nos calcina.

La diferencia entre una persona que busca la dirección de Dios y otra que no lo hace, radica en que la primera, afronta los retos y problemas con paz y confianza en que todo es para su bien, mientras que la segunda, tiende a desesperarse, se desorienta y no ve una salida airosa a sus problemas de manera inmediata, como tampoco a largo plazo. Pierde el horizonte.

Quienes confiamos en Dios, le entregamos el control de nuestras vidas cada día, y sin importar que algo vaya mal, sabemos que nada pasa por casualidad, que algo grande viene, que si se cierra una puerta, es porque Dios abrirá muchas más y nos esta preparando para darnos cosas mejores, a su tiempo.

Cuando confiamos en Dios, El nos da la capacidad de analizar, seleccionar e identificar lo que es correcto o incorrecto, y en consecuencia, la sabiduria para tomar la decisión justa en el momento preciso. Pero a menudo nos invade la ansiedad y la prisa, pues hoy día actuamos como niños caprichosos, queremos que todo de manera inmediata y no desarrollamos esa gran virtud que es la paciencia, una virtud indispensable para todo aquel que quiera lograr grandes cosas. (Si quieres un ejemplo, lee la historia de Thomas Edison). Porque la paciencia no es exactamente la capacidad de esperar, sino la capacidad de mantener una buena actitud mientras esperas.

Mucha gente no sabe esperar, pero en nuestra vida pasamos más tiempo esperando que recibiendo, por eso es tan importante ese tiempo de espera que te permitirá ver claro, sin la emotividad del momento, para tomar decisiones acertadas y entonces salir a flote de una manera victoriosa.

Mientras pasas por momentos dificiles, cuidado a quien le comentas tus problemas, tus dificultades y tus desesperanzas, pues puede ser que en vez de un buen consejo, te acaben de derrumbar el poco animo que te queda.  Elige a tus consejeros de forma sabia y acertada. Confia y deposita en Dios el control de tu vida, y con la paz y la paciencia que sólo El te puede dar, verás la luz al final del túnel, sentirás que ha valido la pena la espera, que no todo ha sido en vano, que Dios ha tenido grandes siempre grandes planes para tí y a la siguiente prueba, podrás esperar con paciencia, con paz y una serenidad que nadie podrá entender jamás.

Recuerda, que en Dios no hay coincidencias…. Hay Propósitos!

Que tengas un día estupendo, espero tus comentarios!


Virgilio Santana Ripoll

1 comentario:

Anónimo dijo...

Son esas verdades intrínsecas que te hacen llegar a la conclusión de que debes estar de lado de lo que verdaderamente te proceduce PAZ, de lo que es correcto, por lo que siempre abogas, de tu verdadera esencia. Es inutil ir en contra de la corriente, porque luego falta la fuerza humana, peor aun, la espiritual.

Tener al Señor como nuestro ¨Norte¨y fuente de ¨DEPENDENCIA¨ es lo que nos garantiza el exito en cualquier toma de decisiones y este exito no es que ¨siempre obtengamos lo que busquemos¨,más bien el poder obtener una enseñanza que nos producirá crecimiento en todos los aspectos.

Dios nos toma en sus manos y nos va tallando,limpiando, puliendo... en el transcurso de nuestras vidas para convertirnos en ¨DIAMANTES¨. EL ¨NO TALLA VIDRIO¨.

Dejemos que EL siga haciendo su trabajo, es hora de rendirse a EL que continue ocupando el LUGAR PROTAGONICO EN NUESTRAS VIDAS.

Que somos? Somos como aves de paso, hoy estamos y mañana no. Somos como dice su PALABRA: ¨Una Flor o hierva que en la Mañana está muy florecida o reverdecida y en la tarde se seca.

El barro no manda al ¨Alfarero¨; el último es el que da la forma. EL, nos da lo que nos hace falta y nos quita lo que nos hará daño.

No logramos ¨Salir a flote¨ por nuestros propios méritos; Dios es el que nos rescata de hundirnos.

Es su amor,su cuidado, su protección de Padre, su misericordia... que nos alcanza cada día y nos reedirecciona.

Por eso en todo momento y en cada decisión, que sea el AMOR por EL que se imponga y decidamos SER FIELES.

Bendiciones!!
S.N.