Recomenzar

Me había propuesto no volver a escribir… nunca mas. Sin embargo, es imposible no teclear los pensamientos y vivencias que se escurren entre los dedos como el viento al que se quiere atrapar. Escribir y plasmar, sobre todo, las huellas imborrables del tiempo, que no espera, no perdona ni se estanca, que sigue su curso, atravesando paredes, desatando nostalgias, opacando derrotas y aupando victorias que alguna vez, solo alguna vez, fueron risas o lagrimas.

Hoy escribo dejando atrás viejos rencores, perdonando agravios y suscitando la alegría que llena mi vida y marca el rumbo de mi existencia.

Perdonar a alguien que te haya agraviado es en realidad un acto egoísta mas que un acto desinteresado. Dejar salir la hostilidad y el odio que podías haber reprimido en tu interior es en el fondo algo que haces por ti mismo mas que por el beneficio de la otra persona. Cuando abrigas resentimiento contra alguien es casi como si llevaras a esa persona colgada de la espalda. Consume tu energía, tu entusiasmo y tu paz mental. Pero en el momento en que la perdonas, te quitas esa carga de la espalda y puedes continuar con tu vida.
Mark Twain escribió: “El perdón es la fragancia con que la violeta cubre el talón que la aplasta”. El perdón es un gran acto del espíritu y demuestra valor personal. Es también una de las mejores maneras de elevar la calidad de tu vida. He descubierto que cada minuto que dedicas a pensar en alguien que te ha agraviado es un minuto que robas a un propósito mucho mas valioso: Atraer alegría a tu vida.
Recuerda que la huella indeleble del tiempo ha de marcarte cada día.

Que tengas un buen día!

Virgilio Santana Ripoll

1 comentario:

Anónimo dijo...

Wow... sin desperdicio debo decir. No puedo creer que no habia dado con tan exquisitos escritos.