Lozanía











Una mujer no es una flor
que puedes llevar a casa por una temporada,
para admirarla, cuidarla, y lucirla orgulloso,
solo mientras está fresca.
Una mujer no es una flor,
para que después de disfrutar de su lozanía,
su aroma y sus colores,
la dejes cuando esté marchita.
Si tienes la dicha de tener a la mujer amada
agradece a Dios y hazla feliz.
Millones de hombres que no tienen esa dicha
darían todo por lograrlo.
Pero el tiempo lo destruye todo.
Con los años la belleza de tu amada
ya no será la misma.
Su alma estará intacta o tal vez haya enriquecido,
pero su juventud, poco a poco se irá alejando.
Cuando eso suceda,
ojalá recuerdes que ella no es una flor,
una flor que llevaste a casa por una temporada.
Que es la mujer que despertó en ti
el más noble de los sentimientos,
y que ella dejando todo se fué contigo.
Ojalá que el amor en su plenitud
te haga seguir a su lado para siempre,
hasta el final del camino.
Amándola como merece,
sin soberbias de juventud,
porque para entonces...
Tu también habrás envejecido.

Virgilio Santana Ripoll

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