CARPE DIEM

El tiempo que tenemos no es corto; pero malgastando de él, hacemos que lo sea, y la vida es suficientemente larga para ejecutar en ella cosas grandes si la empleáremos bien. Pero al que se le pasa en ocio y en deleites, y no la ocupa en loables ejercicios, cuando le llega el último instante, conocemos que se le fue sin que él haya entendido que caminaba. Lo cierto es que la vida que se nos dio no es breve, nosotros hacemos que lo sea; y que no somos pobres, sino pródigos del tiempo; sucediendo lo que a las grandes y reales riquezas, que si llegan a manos de dueños poco cuerdos se disipan en un instante; y al contrario las cortas y limitadas, entrando en poder de próvidos administradores, crecen con el uso. Así nuestra edad tiene mucha latitud para los que usaren bien de ella.

Larga es la vida, si la sabemos aprovechar. A uno detiene la insaciable avaricia, a otro la cuidadosa diligencia de inútiles trabajos; uno se entrega al vino, otro con la ociosidad se entorpece; a otro fatiga la ambición pendiente siempre de ajenos pareceres; a unos lleva por diversas tierras y mares la despeñada codicia de ganar dinero en su juventud, para luego gastarlo en la ajada salud en las postrimerías de la madurez; a otros atormenta la militar inclinación, sin jamás quedar advertidos con los ajenos peligros ni escarmentados con los propios. Hay otros que en veneración no agradecida hacia sus superiores consumen su edad en voluntaria servidumbre; a muchos detiene la emulación de ajena fortuna, o el aborrecimiento de la propia, siempre inconformes con lo que tienen; a otros trae una inconstante y siempre descontenta liviandad, vacilando entre varios pareceres; y algunos hay que no agradándose de ocupación alguna a que dirijan su carrera, los hallan los hados marchitos y bocezando de tal manera, que no dudo ser verdad lo que en forma de oráculo dijo el mayor de los poetas: pequeña parte de vida es la que vivimos: porque lo demás es espacio, y no vida, sino tiempo.

Carpe Diem, palabras de Horacio, que nos invita a vivir sin limites, sin tantas preocupaciones por cosas vanas, sin miedo a lo que podrá ser, sin remordimientos por lo que pudo ser y no fue, por lo que pudimos y no hicimos. Aprovecha el momento presente, vive hoy, es lo único que importa. Vive simple, las preocupaciones que amargan nuestro rato nos las creamos nosotros mismos, y por estadísticas, el 90% de las cosas que nos causan miedo o nos atemorizan nunca sucederán.  Es a ti a quien le toca crear y vivir lo extraordinario. Conozco mucha gente que vive en el pasado, que no avanza, que no crece, porque viven sumergidas en el letargo de antaño, lloran hoy por el ayer, y no rien, no sienten la brisa, zombies muertos en vida que se quejan por todo, nada les consuela y están inertes en el lánguido recuerdo, en la dimension de un espacio que ya no está, que ya no importa, que ya pasó.

Concentrate en tu presente, haz lo que quieras que te haga feliz, conquista los sueños que tienes delante y vive en la intensidad del que corre riesgos, que sigue el consejo de Horacio: Aprovecha el día presente.

No te prives de ser y hacer feliz... ya que al final, es lo único que importa.

Virgilio Santana Ripoll

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